Podría decir que lo mejor  de mi fotografía son las historias que hay detrás, pero realmente hay algo más. La relación entre las personas. Lo que me gusta es poder enseñarle a los demás las cosas como las veo, enseñar la belleza que veo en pequeños detalles y sobre todo poder dejar latentes los recuerdos. Me gusta que con una pequeña ojeada a una foto, se pueda revivir un recuerdo, o incluso a las personas.

Capturar la luz, en sí mismo puede parecer algo técnico, pero realmente esa luz es lo que hace de la calidez del lugar, la mejor compañera de una historia.

Las fotos representan la vida misma. Las ganas de tener a esa persona ahí, las sensaciones de ese instante, detener el presente y las cosas que nos fascinan. Todos quisiéramos retener aquellos lugares y personas a las que amamos, por eso tenemos la fotografía.

Una de las cosas más importantes en mi trabajo, es la delicadeza. Durante el trabajo y con el resultado. No sé muy bien cómo sucede, pero la cámara es una prolongación de mi cuerpo, y cuando llega el momento de hacer la foto, simplemente mi dedo se mueve solo, y aprieta.